Saltamontes Guerra

Actualmente son animales muy violentos que quieren conseguir mucho dinero y poder. Antes eran simples terratenientes que se sintieron amenazados por los lobos, los zorros, las brujas, y demás seres del país de Cuentos de Hadas. Ellos no estaban de acuerdo con que los que los amenazaban ejercieran el dominio en sus propiedades. Se unieron para contraatacar a los que afectaban a sus familias; sin embargo, con el tiempo olvidaron la razón de su unión y se dedicaron a hacer el mal incluso a las personas buenas, para ganar más territorio.
Familia Ciempiés Zapata

Son campesinos que suelen caminar felices por el bosque; sin embargo, desde hace algunos años, los saltamontes les ponen trampas terribles para que pierdan sus piecitos. Por esta razón, siempre caminan con cuidado y evitan pisar lugares nuevos para no correr peligro. El Niño Ciempiés va a la escuela rural y le gustaría vivir aventuras diferentes por fuera de su hogar. Su mamá siempre le advierte que cada pasito lo debe dar con cuidado y vivir como un niño tranquilo y feliz. El esposo de la ciempiés murió después de pisar una de las trampas de los saltamontes. Por eso es tan prevenida, no quiere perder por nada del mundo a su hijito.
Pastores Ovejeros

Son hombres protectores dedicados a sus familias y a sus ovejas. Están muy pendientes de las noticias y creen cualquier cosa si la escuchan de los periodistas o incluso de un Pastorcito Mentiroso. Viven en el Pueblo Pastor, donde se consiguen los mejores abrigos de lana, ya que son expertos en el trabajo con este producto. Les encantan los deportes, sobre todo el fútbol ovejero, deporte que se juega con una pelota de lana. Desde que no está el Lobo Feroz su mayor preocupación son los saltamontes, pero evitan hablar del tema.
Pastorcito Mentiroso

Es el hijo de una familia de pastores. Tiene once años y siempre ha dicho muchas mentiras, a pesar de que recibió una fuerte lección cuando el Lobo Feroz intentó comerse a sus ovejas. Es muy despistado y le encanta dormir. No tiene muy buenas notas en la escuela y constantemente tiene un excusa para no entregar sus trabajos. Le gusta mucho una niña pelirroja de su clase y se la pasa distraído mirándola y dibujándola en un pequeño cuaderno de notas. Por las tardes cuida a las ovejitas de manera despreocupada y piensa en la pelirroja mientras duerme observando a las ovejas.
Ovejas Inocencias

Son un grupo de ovejitas muy unidas y juguetonas. No conocen mucho y son muy inocentes. Crecieron con el cuidado del papá del Pastorcito Mentiroso y siempre se sintieron muy seguras. El nuevo pastor no las cuida muy bien, pero ellas intentan portarse lo mejor posible y no alejarse de su manguita. Alguna vez tuvieron un encuentro desafortunado con el Lobo Feroz que casi se las come; aunque no recuerdan muchos detalles porque se ponen tristes y no les gusta sentirse así. Prefieren pensar que la maldad no existe y siempre perdonan con facilidad.
Mamá Cerdita Casas

Es la hija de una importante familia de cerditos. Su papá alguna vez fue amenazado por los saltamontes, lo que hizo que Mamá Cerdita creciera muy temerosa. Conoció a Papá Cerdito mientras trabajaba en la tienda de su familia, y le pareció muy atento, servicial y seguro. Rápidamente se enamoraron, se casaron y se fueron a vivir juntos a la Ciudad de los Tres Cerditos en una casa segura de ladrillo, en la que nació su hijo Cerdito. Desde que se convirtió en mamá, sus miedos aumentaron. Suele dormir con las puertas aseguradas y siempre tiene una escoba a la mano para golpear al que amenace a su familia. Pasa horas en la tienda del pueblo escuchando los chismes de todas sus vecinas. Ella les aconseja no perdonar a quienes les hacen daño.
Cerdito Casas

Es un cerdito de nueve años que vive con su papá y su mamá. Siempre ha sido muy amigable y le encanta jugar a rememorar las historias del país de Cuentos de Hadas, sobre todo la historia más famosa en la Ciudad de los Tres Cerditos, la de su Papá Cerdito y su casa de ladrillo.
Cerdito va la escuela pública de su ciudad. Le encanta aprender cosas nuevas y entregar sus tareas a tiempo. En ocasiones, lleva amiguitos a su casa para disfrutar de los deliciosos platillos de Mamá Cerdita.
Lobo Feroz

Desde niño fue muy rebelde. No fue criado por su padre, y vivió casi durante toda su vida con su mamá loba como campesino. Pasó mucho tiempo enojado, al ver cómo la sociedad trataba a su mamá por el simple hecho de ser loba; eso lo ponía intranquilo y le daba ganas de lastimar a los que le hacían daño. Tenía un gusto particular por la carne, rompiendo la promesa sagrada de los lobos de ser vegetarianos para convivir en paz. Cuando nació Lobito, el Lobo Feroz decidió abandonar los malos pasos y dedicarse a su familia, se convirtió en campesino trabajador. La familia Feroz pasó por muchas dificultades económicas, por eso el lobo aceptó un trabajo de un grupo de personas de intenciones desconocidas. Lobo Feroz no tuvo alternativa, ya que amenazaron con hacerle daño a su hijo Lobito. Ese trabajo tenía que ver con Caperucita Roja y le significó el final de sus días como Lobo Feroz.
Abuelita lobo

Es una campesina luchadora. Se educó con doce hermanos en el campo y siempre ayudó a su mamá con los oficios de la casa y cuidados de la finca. Ella se levantaba temprano a hacer el desayuno de sus hermanitos y a ayudarlos a prepararse para la escuela rural. En aquel entonces, los lobos y los otros animalitos del país de Cuentos de Hadas se la llevaban muy bien, aunque el miedo por los lobos siempre existió. Cuando cumplió veinte años conoció al Abuelo Lobo. Se casaron y de esa unión nació el Lobo Feroz. Abuelo Lobo enfermó de repente cuando aún era joven y dejó sola a la abuelita. Con mucho esfuerzo educó a su hijo. La abuelita se siente culpable por los malos pasos que dio su hijo, en vista de que no pasaba el suficiente tiempo a su lado. Por eso se esfuerza tanto por dar todo su amor a Lobito, que es la luz de sus ojos.
El Lobito Feroz

Es un lobito de siete años que vive muy feliz al lado de su abuelita en una casa de campo. No recuerda muy bien a su papá Lobo, pero sabe que siempre lo va a extrañar. Era muy pequeño cuando su abuelita lo comenzó a educar, ella siempre lo cuidó mucho para que fuera un lobito “alentado” y “repuestico”, como ella solía decir. Le enseñó a leer y a escribir en casa. Lobito aprendió muy rápido, pues siempre ha sido muy piloso. A pesar de que su abuela es muy buena maestra, Lobito siempre ha querido ir a la escuela. Algún día sueña con conocer el exterior y hacer muchos amiguitos.