Desde niño fue muy rebelde. No fue criado por su padre, y vivió casi durante toda su vida con su mamá loba como campesino. Pasó mucho tiempo enojado, al ver cómo la sociedad trataba a su mamá por el simple hecho de ser loba; eso lo ponía intranquilo y le daba ganas de lastimar a los que le hacían daño. Tenía un gusto particular por la carne, rompiendo la promesa sagrada de los lobos de ser vegetarianos para convivir en paz. Cuando nació Lobito, el Lobo Feroz decidió abandonar los malos pasos y dedicarse a su familia, se convirtió en campesino trabajador. La familia Feroz pasó por muchas dificultades económicas, por eso el lobo aceptó un trabajo de un grupo de personas de intenciones desconocidas. Lobo Feroz no tuvo alternativa, ya que amenazaron con hacerle daño a su hijo Lobito. Ese trabajo tenía que ver con Caperucita Roja y le significó el final de sus días como Lobo Feroz.